Fundador y curador honorario de la Ciudad de las Ideas, destacado conferencista y colaborador de ADN40, Andrés Roemer reflexiona sobre las implicaciones de permanecer encerrados en casa durante el COVID-19 o atreverse a retomar nuestras actividades cotidianas para superar esta pandemia.

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No cabe duda que el autoarresto domiciliario al que nos hemos visto obligados afecta de distinta manera a cada uno de nosotros. A mí, por ejemplo, me ha dado la oportunidad de iniciar un nuevo libro al que he llamado Homo Sentiens, texto en el que planteo la idea de que lo más profundo del pensar es el sentir, debido a que lo que en verdad nos mueve son las emociones, porque con base en ellas creamos todo un sistema cultural y racional que nos permite entender por qué somos lo que somos.

Lo anterior me sirve de preámbulo para abordar el tema de moda en estas semanas: regresar a la normalidad. ¿Pero qué significa regresar a la normalidad? Y más aún ¿queremos volver a esa vida “normal”? Hay que considerar que esto que estamos viviendo no tiene precedente alguno. No se le puede pedir a alguien que no sienta temor por el hecho de que una epidemia cobre vidas, mismas que son un porcentaje mucho menor al de las personas que sobreviven, realidad que debemos tener más en cuenta que las desafortunadas muertes que suceden en el mundo.

Resumiendo: somos vulnerables, sí, pero también cabe decir que, numéricamente hablando, somos resilientes a esta enfermedad. Ahora bien, la palabra “muerte” no es más fuerte que la palabra “soledad”, sentimiento que predomina en todas las personas mayores que han dejado de ver a los suyos debido al confinamiento obligado, pero de esto se habla muy poco, si no es que nada, y pregunto: ¿no son igual de importantes los que se han quedado solos, que los que lamentablemente fallecen?

Insisto: más que volver a la normalidad, la pandemia nos obliga a adaptarnos a nuevas realidades porque es un momento de aprender no solo a reconocernos frágiles, sino también —hablando genéticamente— como seres fuertes, porque tú, yo y todos los que vivimos en esta época, hemos sido sobrevivientes desde aquellos ancestros quienes también sufrieron pandemias, mordeduras de animales venenosos, lucharon contra presas difíciles… En definitiva, todo ello nos ha hecho evolucionar para convertirnos en Homo Sentiens, pues lo que estamos viviendo nos da una oportunidad única para fortalecer el diálogo con nosotros mismos desde el pensamiento basado en el sentir.

Por otra parte, podríamos hablar de temas sobre cómo va a ser la nueva economía, el comportamiento social, las disposiciones personales, etcétera, pero cada uno de ellos merece un debate aparte; sin embargo, no puedo dejar de mencionar que en el plano económico es mucho más fácil que las cosas se vengan abajo cuando la sociedad entera decide encerrarse en sus casas, que regresar y volver a recuperarla. También quiero concentrarme en que este escenario nos ha obligado a darnos cuenta que los más afectados son quienes padecen del corazón, de la diabetes, padecimientos que son negados por la salud pública en países como el nuestro, así como por sus habitantes. Reitero que, más que crítica, veo una oportunidad para realizar nuevos pactos no solamente personales y sociales, sino también internacionales, pues lo que pasa en un país afecta —ya no podemos negarlo— al mundo entero.

No puedo terminar esta reflexión sin decir que para esta enfermedad solo hay cuatro variables: los que se exponen, los que se infectan, lo que se recuperan y los que se mueren. Dentro de estos factores, la discriminación que el COVID-19 ha sacado a relucir en el actuar de las autoridades púbicas es evidente, por ejemplo: ¿por qué en los hospitales se debe dar preferencia a las personas jóvenes que a las mayores? ¿No es eso atentar contra la libertad, contra los derechos humanos? Creo que la única manera de superar esto es volverse inmunes, y encerrándonos en nuestras casas, ciertamente, no va a suceder, sobre todo si nuestras libertades se ven limitadas por el hecho de querer salir adelante.

-Por Andrés Roemer

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Texto tomado de: https://youtu.be/V1ohaSdYm9g