Porrúa

1984

George Orwell

George Orwell, cuyo verdadero nombre era Eric Arthur Blair, fue un socialista sui géneris, extremadamente lúcido y con sentido crítico destacado. El autor británico fue considerado como la conciencia de los escritores de su generación y elevó la literatura política al terreno del arte; trata los problemas de política social con un estilo franco y agudo sin precedentes en la literatura de Gran Bretaña. Rebelión en la granja es una sátira del régimen soviético, el golpe de gracia para el espejismo comunista. Además de sus cualidades político filosóficas, por ser un devastador ataque frontal contra la fuerza erosiva inherente al poder, la obra es un estupendo ejercicio de arte narrativo que brinda enorme placer al lector. 1984 es un análisis crítico de la práctica del control totalitario sobre cuerpo y mente y de las perversiones a las que es propensa una economía centralizada. En esta novela confluyen el pesimismo y la desesperanza de cara al futuro.

Sobre George Orwell

George Orwell, nombre de pluma de Eric Arthur Blair, nació el 25 de junio de 1903 en una provincia hindú del Raj Británico llamada Motihari. Su padre era un importante funcionario encargado de dirigir el comercio británico del opio mientras que su madre pertenecía a una familia de comerciantes franceses venidos a menos. A los dos años se trasladó con esta última y con Marjorie, su hermana mayor, a Inglaterra, hecho que provocó que no volviera a ver a su padre hasta 1907, cuando éste visitó Inglaterra durante tres meses, antes de partir de nuevo hacia la India. Para 1909, con seis años, es inscrito a una pequeña escuela parroquial anglicana en Henley, misma a la que había asistido su hermana mayor. Aunque no exista ningún escrito sobre sus recuerdos de aquella época, lo cierto es que debió de impresionar a sus profesores, pues dos años más tarde fue recomendado al director de una de las escuelas preparatorias de mayor renombre en Inglaterra por aquellos tiempos, St.Cyprian, en Eastbourne, Sussex, institución a la que asiste gracias a una beca que permitía a sus padres pagar solamente la mitad de la colegiatura. A pesar de estos factores a su favor, y quizá debido a su rebeldía innata ante las figuras de poder, Eric no se sentía a gusto en la escuela St. Cyprian, al menos en lo que se refiere a los métodos de enseñanza y a los profesores, no obstante que fue ahí donde consiguió ser becado para la escuela de Wellington y posteriormente para la de Eton, de la cual dijo, años más tarde, haber sido relativamente feliz, pues se les permitía a los estudiantes una considerable independencia. También es de resaltar que en esta institución hizo amistad con varios futuros intelectuales británicos como Cyril Connolly, editor de la revista "Horizon", en la cual se publicaron muchos de los ensayos de Orwell en su vida adulta.

Tras concluir sus estudios en Eton hacia 1922, y debido a que su familia no contaba con los recursos ni tampoco había posibilidades de conseguir —una vez más— una beca universitaria, Eric Blair decidió continuar la tradición familiar y desempeñarse como funcionario colonial al unirse a la Policía Imperial India en Birmania, en donde ocupó el cargo de oficial durante cinco años, tiempo más que suficiente para desarrollar un profundo odio crítico hacia el imperialismo, mismo que narra en algunos de sus reportajes y ensayos como «Un ahorcamiento» (1931) o «Matar un elefante» (1936), así como en su primera novela Días de Birmania (1934). Tras una crisis emocional tomó la decisión de renunciar a su plaza laboral y volver a Inglaterra en 1927, país en el que al quedarse sin dinero llegó a merodear durante un tiempo con los vagabundos del este de Londres, como jornalero en los campos de Kent y como friegaplatos en París, donde vivía con una tía intentando hacerse un nombre como autor. Entre tanto comenzó a ver la escritura como su salida a las crisis emocionales, además de un oficio al cual poder dedicarse el resto de sus días afrontando, con esta decisión, varios años de pobreza absoluta.

Abandona París en 1929 y regresa a la casa de sus padres en total quiebra, pero con dos proyectos que pronto habrían de germinar: Sin blanca en París y Londres (1933) y "Días de Birmania" (1934). La primera obra relata las difíciles condiciones de vida de las gentes sin hogar en ambos países europeos, mientras que la segunda es muy interesante porque a través de su autobiografía hace una fuerte crítica contra el imperialismo británico en tierras indias.

Es también en esa época (1933) que adopta el seudónimo de George Orwell con el propósito de no causar incomodidad a sus padres por los testimonios que hacía en libros como Sin blanca en París y Londres. El seudónimo surge de su afecto hacia la tradición rural inglesa, por lo que elige el nombre de George al ser el santo patrón de Inglaterra y que también correspondía al rey Jorge V, soberano británico en aquel entonces. Por otra parte, Orwell es el nombre de uno de los ríos más representativos para los ciudadanos ingleses, sin dejar de lado que él aseguraba que tener un apellido que comenzara con la letra O le sería beneficioso en el acomodo de sus obras en los estantes de las librerías.

Entre 1934 y 1935, convaleciente en casa de sus padres y manteniéndose con esporádicas clases particulares, redacta la que sería su segunda novela titulada La hija del reverendo (1935) en la que la protagonista, una mujer de edad madura que no ha sido desposada, encuentra su lugar en el mundo en medio de un poblado rural y compartiendo con los campesinos su día a día.

Al año siguiente ocurren dos sucesos relevantes en la vida de Orwell: se casó con Eileen O’Shaughnessy, quien murió sólo 9 años después, en 1945, a la vez que se le encarga realizar un reportaje social sobre la pobreza de la clase obrera en el norte de Inglaterra, dando a la imprenta su polémico relato "El camino a Wigan Pier" (1937). Su producción literaria se vio interrumpida con el estallido de la Guerra Civil Española, pues fue uno de los voluntarios que lucharon en el Ejército republicano durante el conflicto, a pesar de haber llegado a España como corresponsal, donde pronto se incorpora al frente de Aragón y posteriormente asciende al rango de teniente, resultando herido de gravedad en la garganta. Tras enfrentarse a tiros con los comunistas del PSUC en los sucesos de Barcelona en mayo de 1937, abandona el país para evitar ser fusilado. Fruto de esa experiencia escribió "Homenaje a Cataluña" (1938). Fue en este momento —considerándose él mismo un socialista— donde entendió el peligro del comunismo estalinista y las terribles consecuencias de adoptar un sistema de gobierno en el que los comunistas, con quienes luchaba codo a codo, podían llegar a ser tan totalitarios y opresivos como los fascistas.

En 1941 comenzó un trabajo propagandístico para la BBC, en programas de apoyo a la India y Asia. Estuvo en este trabajo durante dos años, hasta que renunció para trabajar en la revista de izquierda "Tribune", en la cual era columnista y editor literario. En 1947 vuelven los problemas por tuberculosis, por lo que los últimos años de su vida los pasa entre hospitales. Murió en Londres en 1950 a la edad de 46 años.

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