Grijalbo-Mondadori

El Conde de Montecristo

Alejandro Dumas

Las telenovelas han puesto a soñar a millones de personas, han interrumpido guerras, han difundido valores y ahora, gracias al éxito de Montecristo, de TV Azteca, acercan al público a la literatura. Montecristo, una de las mejores telenovelas mexicanas de los últimos años, es una versión libre de la obra maestra de Alejandro Dumas, El conde de Montecristo, que intelectuales como Umberto Eco consideran una de las novelas más apasionantes de todos los tiempos. Y aunque la televisión mexicana ya se había ocupado de grandes clásicos de la literatura, la historia que protagonizan Santiago (Diego Olivera) y Laura (Silvia Navarro) se ha convertido en un fenómeno. ¿Por qué? Porque Montecristo trasladó al México del siglo XXI lo que Dumas retrató en la Francia del siglo XIX, demostrando así que el amor y la justicia son valores que todos los seres humanos, sin importar la época ni la geografía, buscamos y compartimos. Edmundo Dantés es un marinero que regresa a Marsella de un largo viaje al servicio del Sr. Morrel. Por un desgraciado incidente, Dantés se ve obligado a comandar el navío. Esto hace que al llegar a tierra reciba muchas felicitaciones y grandes beneficios gracias a los cuáles podrá casarse con su amada Mercedes y proporcionar una mejor vida a su padre. Cuando está a punto de iniciarse el banquete de bodas aparecen unos soldados con la orden de apresar a Dantés, el cual es llevado frente al Procurador, el señor Villeford. Éste le comunica que será condenado por conspiración contra el reino de Francia por ser poseedor de una carta escrita por Napoleón Bonaparte. Tras una serie de malentendidos, envidias y ambiciones de unos cuántos, Dantés es llevado a una mazmorra en la prisión del Castillo de If. Con el paso del tiempo Dantés se da cuenta de la trampa que le han tendido y desarrolla una fuerte sed de venganza que llevará hasta sus máximas consecuencias.

Sobre Alejandro Dumas

(1802-1870). Novelista y dramaturgo francés nacido en Villers-Cotterêts. El padre de Dumas murió cuando éste tenía cuatro años y debido a la escasa pensión que se le otorgó a su madre, su educación escolar fue bastante escasa. Trabajó como mensajero, vendedor de tabaco y como ayudante de un notario. Siempre tuvo un carácter soñador y gustaba de la caza y del cortejo de las muejeres que lo rodeaban. Cuando fue a París por primera vez, quedó prendado de la ciudad y poco tiempo después fue a vivir ahí, en 1823, entrando al servicio del Duque de Orléans como escribiente. Por su cuidado como escribiente y perfecta caligrafía, Dumas continuó escribiendo y completando su educación autodidacta durante mucho tiempo. En 1825 se estrena su primer vaudeville, La caza y el amor y en 1826 publica su primera novela en prosa, Blanca de Beaulieu. Con el tiempo las obras teatrales y las novelas de Dumas cobraron notoriedad. Es un autor prolífico (escribió tragedias, dramas, melodramas, novelas de aventuras, etc.), aunque por la demanda creciente de sus obras tuvo que recurrir a la ayuda de notables colaboradores como Auguste Maquet, que intervino en varias de sus novelas, entre ellas Los tres mosqueteros y El Conde de Montecristo (1844). Sus novelas históricas llenas de vivacidad, gozaron del beneplácito del público, propiciado por su publicación por entregas en los periódicos. Aunque amasó una considerable fortuna, pronto la dilapidó en fiestas, lujos y viajes. Muere de un ataque al corazón en la casa de campo de su hijo en Puys. Publicó aproximadamente 300 obras y numerosos artículos.

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