Junto a Círculo Editorial Azteca, Mónica Castañeda traslada los reflectores de la ciudad a un paraje mágico y exuberante en la India: la selva de Seeonee, donde un cachorro humano es adoptado por el Pueblo Libre y educado bajo el tutelaje de «Baloo, el soñoliento oso pardo que alecciona a los lobeznos en la ley de la selva» y de la pantera Bagheera, con quien «nadie osaba cruzarse en su camino, porque era tan astuta como el chacal, tan audaz como el búfalo salvaje y tan sin freno como un elefante herido».

 

 

La segunda entrega de la Colección Clásicos Porrúa – CEA nos obsequia una fábula como pocas. The jungle book (1894) y The second jungle book (1896) fueron escritos por Rudyard Kipling —el premio Nobel de Literatura más joven de la historia— en un rincón muy alejado de la India, país donde nació y creció hasta los cinco años. Con treinta años a cuestas, él y su esposa se habían asentado en la región montañosa de Vermont en Canadá, y no podían ser más felices, pues el matrimonio esperaba con ansias la llegada de su primera hija, Josephine.

Fue así que con la intención de hacer historias para entretener a la niña, Kipling retomó una idea que había tenido un par de años antes y así surgió «Los hermanos de Mowgli», el cuento que inaugura esta obra inmortal. En sus memorias, el propio autor decía que «Tras esbozar el argumento principal, la pluma hizo el resto, y vi cómo empezaba a escribir historias sobre Mowgli y los animales, que luego se convertirían en El libro de la selva». Aquí es preciso aclarar que de las quince narraciones que conforman The jungle book y The second jungle book, son ocho las que se ocupan de Mowgli, su aprendizaje y vida entre los animales, así como el posterior regreso al mundo de los hombres, en tanto que los siete cuentos restantes se ubican en otras regiones y con protagonistas que no necesariamente guardan relación con Baloo, Bagheera o cualquier otro personaje de la serie de la «rana».

Por último nos gustaría agregar que para sus relatos, el autor angloindio, a la vez que siguió las reglas de las fábulas clásicas, también las innovó, en tanto que la personalidad y características de cada animal que pueblan sus narraciones representan alegorías de conductas humanas que al señalarlas y reflejarlas en otra especie, consiguen dejar a los lectores una lección específica, además de entretener al público infantil. No por nada le encantaba el reto de crear historias para niños, a quienes consideraba un público «bastante más importante y exigente» que el de los adultos.

Con esta sensibilidad basada en la naturaleza, Mónica Castañeda nos comparte su visión de esta obra resaltando la necesidad de cuidar y preservar a los animales que habitan el mundo, que no son otros sino nuestros compañeros de viaje, igual que lo fueron con Mogwli.

Prólogo de Mónica Castañeda

‹‹La fantasía de convivir con los animales nos adentra en una historia aleccionadora y llena de emociones. Cuántos no deseamos convertimos en Mowgli al leer este libro, y jugar en la selva con esos seres que a veces pueden resultarnos aterradores o peligrosos.

La imaginación de Rudyard Kipling nos lleva por unos pasajes extraordinarios que reflejan mucho de nuestra convivencia cotidiana. Quizá no hemos reparado en que diariamente nos encontramos en una especie de selva que también nos ha dividido y a la que día a día nos adaptamos para sobrevivir. No importa si los fieles amigos del niño humano son un oso y una pantera, o si su madre adoptiva es una loba dispuesta a defender a su manada de los peligros. Todos ellos nos aleccionan sobre la fuerza del cariño o la fidelidad a los nuestros; es decir, sobre nuestros valores y virtudes.

Esta historia nos conmueve en más de una ocasión porque en ella descubrimos que podemos aprender de nuestro entorno, aun si se trata del mundo animal. Ciertamente, estamos separados, la razón nos divide, pero ¿no es cierto también que de pronto ellos se comportan con mayor lógica que el ser humano?

El libro de la selva es un relato que nos lleva a la reflexión sobre cómo vamos encontrando nuestro camino, el lugar que en la vida nos corresponde y que a veces cuesta trabajo encontrar, el dolor que nos provocan las pérdidas, el descubrimiento de nuestros deseos, la emoción de las nuevas aventuras, los errores que marcan nuestra vida y la posibilidad de aprender durante el recorrido… Todos nos desarrollamos, enfrentamos situaciones inesperadas y no siempre tomamos las decisiones adecuadas, pero así es nuestro camino, así debe ser la vida.

Sea, pues, esta lectura un viaje a la imaginación del lector, pero también una lección de cómo cada uno de nosotros puede crecer respetando nuestro entorno y a quienes se convierten en nuestros maestros de vida. Hagamos conciencia.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, más de veinticinco mil animales y plantas están en peligro de extinción por la acción humana. Gorilas, rinocerontes, iguanas y tortugas forman parte de esta lista. Pongamos de nuestra parte para que los animales vivan y no se convierten solo en protagonistas de un libro.››

–Por Mónica Castañeda

Libro: El libro de la selava. Rudyard Kipling. Colección Clásicos, Editorial Porrúa y Círculo Editorial Azteca. Prólogo por Mónica Castañeda.